«Es mi deseo vestir a doscientos indios con saya y braga, a lo menos a doscientos...»
Así se expresa doña Juana Téllez de Fonseca, abadesa de Santa Clara de Tordesillas, después de haber permanecido tres días arrodillada con los brazos en cruz. Y así se hará: las monjas, infatigables, ponen manos a la obra para coser las prendas requeridas.
Pero las ambiciones de doña Juana no se limitan a cubrir la desnudez de los indios, sino que además la conducen a embarcarse hacia las Indias con otras tres monjas para repartir las ropas y fundar la casa de Santa Clara en aquellas tierras.
Y aquí empiezan las grandes aventuras de cuatro monjas durante el tercer viaje de Colón: partirán con el Almirante, pero este atracará en la isla de La Española sin ellas...